PENSAR PROFUNDO DEL SER Y TRASCENDER
En un valle de grandes arboladas, flores coloridas y un clima perfecto, vivía un cuervo llamado Corvix. Corvix era un cuervo muy inteligente y astuto, que pasaba muchas horas del día reflexionando sobre la vida, el tiempo y sus misterios.
Un día, mientras volaba por el valle, Corvix se encontró con un grupo de animales que estaban discutiendo acerca de la naturaleza del ser. Uno de ellos dijo: "El ser es algo que siempre ha estado presente, desde el principio de los tiempos". Pero Corvix no estaba de acuerdo con esa idea. Él creía que el ser era algo más complejo y profundo que eso.
Recordó las palabras de Martin Heidegger, quien decía que el ser no era un objeto que podía ser estudiado o manipulado, sino algo que debía ser experimentado de manera auténtica. Así que decidió poner a prueba su teoría.
Comenzó a observar la naturaleza del valle con más atención, prestando atención a los detalles más pequeños y las conexiones más sutiles entre los seres vivos y su entorno. Poco a poco, Corvix fue descubriendo la autenticidad del ser en cada aspecto de la naturaleza.
Un día, mientras volaba por el valle, Corvix vio un gran lago y mientras se acercaba, este se convertía en un gran espejo. Miró su propio reflejo y se dio cuenta de que también era parte del ser. Ya no era simplemente un cuervo, era una parte integral de la naturaleza del valle.
Corvix sabía que había encontrado la autenticidad del ser. Desde ese día en adelante, se dedicó a explorar cada aspecto del valle y de sí mismo, para experimentar la autenticidad del ser en todo su esplendor. Y mientras volaba por el valle, Corvix en plena conciencia de ser exclamo: "No se trata de hablar bonito, se trata de pensar profundo y dialogar para tocar almas y trascender en el reflejo del ser".
Con plena gratitud en su semblante, Corvix pensó en las muchas aventuras que le esperaban y en las maravillas del ser que aún tenía que descubrir. Sabía que su camino no sería fácil, pero estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para explorar la autenticidad del ser en todo lo que le rodeaba.
Y así, Corvix continuó su camino en busca de nuevas experiencias y nuevos descubrimientos. Sabía que la vida le deparaba muchas sorpresas, pero estaba dispuesto a enfrentarlas con valentía y sabiduría, siempre con la meta de explorar la autenticidad del ser en todo lo que le rodeaba, y de dialogar con los demás seres del valle para trascender en la experiencia de cada uno de esos seres.

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