DOCTRINA DE LA RAZÓN

La conciencia moral, está creando un puritanismo o un entorno represivo más que hacer justica.
 
No se puede tratar de hablar de los temas de manera aislada, sin un contexto que enmarque la razón del suceso y por ende la razón de una argumentación que permita establecer una opinión, sea o no del agrado del público en general, especialistas o incluso de los detractores morales que hoy abundan.
 
O quizás usted es del tipo que creen que las diferencias humanas son constructos sociales y no factores de la biología.
 
Todas estas posturas desechan el debate real y la dialéctica y se está dando paso al regreso del autoritarismo y así cancelar los gustos de las personas, personas ofendidas por otras culturas sin que las culturas de origen se sientan realmente ofendidas por los hechos mencionados por los radicales. Esta particularidad de ofendernos por otros y si ellos no se ofenden, también son juzgados y se les etiqueta. Todo en pos del miedo, la represión y la censura creyendo que eso es tener acciones de justicia social. Creyendo que esas acciones te llevan a un mundo con conciencia social y más libre cuando lo único que se logra es introducirte a un túnel de culpabilidad eterna.
 
Estos grupos radicales, prefieren un gobierno más observador, tirano, regulador e intervencionista y que observen al más mínimo detalle de los gustos y comportamientos de las personas, y a la vez quieren ciudadanos dóciles y obedientes basados en el miedo.
 
Estas posturas de cancelación no son útiles y es solo una fantasía de poder para la población que vive en la base de la pirámide, que básicamente es gente con poco poder y poco dinero ataca a otra gente con poco dinero y poco poder y como ejemplo esos individuos que logran represión a otros individuos o por una opinión en redes sociales, pero no son capaces de cancelar las operaciones de una empresa transnacional o nacional que contamina el subsuelo o los mantos acuíferos.
 
Lo que es realmente mas alarmante es que estos grupos radicales se han sabido beneficiar de todo este entorno de censura y vigilancia para imponer su postura y solo alimentan, un puritanismo que está muy lejos de generar justicia social o entornos de igualdad ciudadana.
 
Esta horda puritana que no se organiza, que cuyas acciones no son claras y cuyos resultados son inciertos, la forma de extinguir estos grupos radicales deberá ser promover el debate y alentar el pensamiento critico y la praxis de la dialéctica. 
 
Pero sobretodo la autocrítica, sobre todo por que en este momento de la humanidad cada quien está viviendo una realidad diferente a la del individuo más cercano con el que convivimos y esto es por la construcción de los entornos diversos y su interrelación en la construcción de su personalidad individual. Y así no se posee una historia, no esa historia que se presupone lineal en términos de igualdad para todos en la sociedad, hay demasiados factores de coyuntura, opiniones razonamientos, interpretaciones y constructos que hacen de esto una complejidad en la historia individual y esto nos aleja diametralmente de poder clasificar y determinar el bien o el mal de una historia personal.
 
Si nos observamos en la autocrítica derrumbamos la visión individualista de que lo único que es valido es la opinión propia.
 
Hoy vivimos un híper individualismo guiados por falsos profetas, en un país que solo reacciona a caudillos, pero que es incapaz de reconocerse a través del otro y así construir una razón de vida mediante hechos concretos, medibles e interconectados que delimitan una de las cuantiosas realidades simultaneas de lo que Sygmunt Bauman determina Modernidad Liquida y construir en conjunto argumentos sólidos para una sociedad más estable y fuera de la incertidumbre.
 
Un entorno que hoy se postra ante la incertidumbre, derivado de la ruptura con las instituciones estables, de la normalización y veneración del individualismo con fecha de caducidad como si se tratara de una temporada de moda, que hoy bajo una emergencia de salud mundial se ha evidenciado que el amor, la educación y el trabajo eran solo breves episodios de vida en una constante sucesión de comienzos con breves e indoloros finales.
 
Al parecer hoy la razón es parte del adoctrinamiento de renovación constante o del nulo pensamiento reflexivo e introspectivo que pudiera darnos más estabilidad y menos flexibilidad de una supuesta libertad que pareciera desvanecerse al instante mismo de vivir la vida.
 
¿Interpretamos nuestra vida a través de un constructo moral de sucesos aleatorios no consientes en nuestro actuar?
 
 

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