Danza del Tiempo en el Crepúsculo del Cuervo
En el oscuro rincón de un bosque ancestral, donde los rayos del sol apenas se aventuraban, un cuervo de plumaje negro y plata se erguía con majestuosidad. Este cuervo, conocido como Corvix, no era un simple ave, sino un ser dotado de conciencia y sabiduría. Deambulaba entre los árboles, contemplando el paso del tiempo con ojos profundos y misteriosos. Corvix, al igual que los humanos, experimentaba el fluir del tiempo de manera peculiar. Como en algún momento lo expreso Heidegger, el cuervo no veía el tiempo como una sucesión lineal, sino como un fenómeno inmerso de su ser. Para Corvix, el pasado y el futuro coexistían en el presente, entrelazándose en un eterno devenir. En su travesía, Corvix llegó a un claro donde se erigía un antiguo observatorio celestial. Allí, se manifestó en la arquitectura de los edificios y en las ruinas de tecnologías alienígenas. Corvix, intrigado por la...